Más de 12 noticias referentes a distintos lugares de Ecuador aparecen en Google al buscar los términos “huecos” o “baches”, y todas corresponden a las últimas semanas del mes de marzo. Aunque estos molestos obstáculos viales son quizá el menor de los males que el inclemente invierno ha traído a la región desde finales del 2016, hay que tener en cuenta que además de molestos, pueden ser muy peligrosos.

En esta época del año, cuando muchas de nuestras calles se parecen más a la superficie lunar que a un camino pavimentado, un bache puede convertirse fácilmente en la peor pesadilla de tu carro, dañando las llantas, aros e incluso la suspensión.

 ¿Por qué las calles se llenan de huecos?

Los baches se generan por diferentes razones: el tiempo, el uso, la mala calidad de los materiales de la calzada, el calor excesivo y por supuesto, el agua. Por eso las áreas más propensas a tener grandes y consistentes daños son las que tienen mal drenaje, en especial si el tráfico que soportan es pesado y si no reciben el adecuado mantenimiento. 

 ¿Cómo evitarlos?

El mejor aliado ante los huecos del camino es el sentido común. Eso implica varias cosas: manejar a una velocidad prudente de manera que tengas tiempo para reaccionar, realizar los mantenimientos respectivos del auto para que responda adecuadamente ante maniobras bruscas, estar pendiente de los charcos que se forman con la lluvia porque pueden esconder grandes baches y prestar especial atención durante la noche cuando la visibilidad es menor.

 ¿Y si no puedes evitarlos?

La verdad es que a veces no hay opción y sencillamente uno tiene que atravesar un gran bache. Cuando esto te ocurra, lo recomendable es disminuir la velocidad al aproximarse al hueco y dejar de frenar justo antes de caer en él; esta maniobra ayuda a que la suspensión de tu auto absorba el impacto de mejor manera. Otro buen consejo es tratar de pasar el bache con las llantas enderezadas, ya que caer en ángulo puede causar un daño mayor.