En términos fríos y objetivos, un seguro de vida es una inversión, pues garantiza una retribución económica para tu familia. En términos menos financieros y más humanos, una póliza de este tipo te permite seguir protegiendo a las personas que más quieres cuando físicamente ya no puedas hacerlo, sea por una muerte prematura, una enfermedad grave o una incapacidad. 

Contratar o no contratar un seguro de vida es un tema delicado en cualquier lugar del mundo por el simple hecho de que considerar la propia muerte no resulta precisamente fácil. Lo irónico es que todos sabemos que no estaremos aquí para siempre, pero en lugar de enfrentarlo y tomar decisiones importantes relacionadas con ese hecho, la mayoría de personas prefiere evadirlo, muchas veces con excusas que no tienen fundamento:

“Es demasiado caro”

En los ajustados presupuestos familiares de hoy en día, cosas como el arriendo, la pensión del colegio y la cuota del carro se llevan la mayor parte del dinero cada mes, y mucha gente piensa que un seguro simplemente queda fuera de esas prioridades. Pero la verdad es que una póliza de vida no es ni de cerca tan costosa como piensas, especialmente cuando puedes conseguir una buena cobertura por menos de lo que pagas a diario por ese gran cappuccino de vainilla que tanto te gusta.

 

Si están ajustados hoy, antes de descartar un seguro de vida por miedo al precio que pueda tener, lo que debería preocuparte es qué hará tu familia si algo llegara a pasarte.

 

[if !supportLists]·       [endif]“Eso es solo para el jefe de familia”

Ya sea que cada quincena lleves a casa el cheque más grande o el más pequeño, tu familia cuenta con tus ingresos para mantener su calidad de vida, y de seguro tu aporte les hará falta si es que no estás.

 Incluso si es que no trabajas, toma en cuenta que el cuidado de los hijos, la limpieza, la preparación de la comida y otras tareas que realiza un padre o madre en casa, son servicios muy costosos de reemplazar para una persona que se queda sola.

 “No tiene sentido si soy solter@”

“Y si soy soltero y no tengo hijos, ¿no necesito seguro de vida, cierto?” FALSO. Los hijos son un gran motivo para contratar un seguro, pero no el único. Si es que estás soltero y provees cualquier tipo de soporte financiero a tus padres u otro familiar, si tienes deudas que no quieres dejar a tus seres queridos, o si alguien de tu familia pagó por tus estudios, son algunas buenas razones para asegurar tu vida y garantizar que estas responsabilidades queden cubiertas si es que sufres una muerte prematura.

 “Soy demasiado joven para eso”

Te alimentas bien, haces ejercicio y tus últimos exámenes médicos fueron impecables. ¡Eso es excelente! Pero no quiere decir que eres inmortal ni indestructible. No se trata tanto de que algo puede pasarte en cualquier momento, sino de que el mejor instante para contratar un buen seguro de vida  a un buen precio, es precisamente cuando estás sano y fuerte.

Si es que llegas a enfermar gravemente o si sufres una lesión seria después, no será fácil conseguir una buena cobertura e incluso se te dificultará contratar cualquier tipo de póliza.

 “Ya tengo el seguro que me da mi empresa”

Muchas personas reciben un seguro de vida como parte de los beneficios de su contrato laboral. Eso es bueno y sin duda ayudará a enfrentar una tragedia. Sin embargo, la cobertura de esta clase de pólizas generalmente no es la mejor y no será suficiente para proteger a tus seres queridos de la forma que quisieras.

 Revisa las condiciones de ese seguro y calcula si es realmente lo que necesitas para mantener el estilo de vida de tu familia. Contempla también que si dejas ese trabajo, el seguro no irá contigo.